La iluminación influye en rendimiento y humor de los niños

Comienza la escuela y es importante tener en cuenta que la tonalidad de la iluminación en los espacios y  abitaciones de los niños, pueden afectar su desempeño escolar y su descanso

¿Alguna vez le ha pasado que, luego de reemplazar un bombillo por otro de la misma potencia y calidad, percibe la habitación de forma distinta? Esto se debe a un cambio en la temperatura de color.

 La temperatura de color es una medida que se utiliza para describir el nivel de "calidez" o "frialdad" con el cual percibe el ojo humano la fuente lumínica, con base en su tonalidad.Ninos en recamara

 Así, el color de las fuentes de luz o lámparas con una temperatura de color inferior a 3.000 K proporciona una tonalidad algo amarillenta y cálida en apariencia. La temperatura de color más parecida a la luz natural es 4.100 K, en la cual se da un balance entre los diversos tonos. En cabio, las temperaturas que superan los 6.000 K emiten una tonalidad que se percibe como azulada y fría.

 En la temperatura de color,la unidad medida de grados Kelvin representa la temperatura que debe alcanzar un objeto  “incandescente” para imitar el color deseado en la lámpara (amarillo – azul)

 

 Por ello “es necesario tomar en cuenta la temperatura de color al diseñar la iluminación de las habitaciones de los niños para lograr el efecto o la sensación que ahí se desea”, explicó Gabriela González, ingeniera de proyectos de Sylvania.

 Para lograr que el cuarto de los niños sea confortable y relajante, lo ideal es optar por temperaturas de color que oscilen entre los 2.700 K y los 3.000 K, puesto que logran un ambiente cálido.

 De acuerdo con la especialista de Sylvania, en áreas de estudio se requieren más bien temperaturas que ronden los 4.100 K. También estas son óptimas en la cocina, donde las actividades requieren de concentración en medio de un agradable estado de confort.

En la sala y las habitaciones, es recomendable optar por luminarias con una temperatura de color de 2.700 K porque en estos espacios las actividades son de descanso y relajación, explicó González.

 

Otras buenas prácticas de iluminación

Además de la temperatura de color, al diseñar la iluminación para las habitaciones de los escolares, se recomienda tomar en cuenta los niveles de iluminación requeridos, especialmente si se realizarán actividades educativas.

“Se deben considerar las actividades que se realizarán en el lugar y determinar el tiempo requerido para realizarlas -en total y por cada uno de los niños que  trabajarán  en  esas tareas-, la importancia relativa de la exactitud y de la velocidad en la realización de la tarea, la dificultad visual de su ejecución y la edad promedio de los pequeños”, detalló la ingeniera de proyectos de Sylvania, González.

Toda esta información es necesaria para que el diseñador logre entender mejor el tipo de actividad visual que se realizará en ese espacio específico, para consolidar el sistema de iluminación con las necesidades visuales y psicológicas de los escolares que estarán en el lugar.

“Un mal diseño de iluminación puede generar un gasto excesivo de energía y un ambiente hostil para los pequeños, pudiendo causar cansancio visual y reducción del rendimiento”, advirtió González, quien recomienda que en áreas de estudio y recreación hayan de 300 a 500 lux de iluminación.

Además, aconseja aprovechar la iluminación natural disponible durante el día. Entre más acceso de luz natural exista, menos necesidad de luz artificial se tendrá. “Los tragaluces y el color de las paredes también permiten aprovechar la luz natural. En este sentido, lo recomendable es utilizar colores claros para ayudar a reflejar la luz natural”, comentó.

Sin embargo, se debe tomar en consideración que los rayos solares no deben llegar de manera directa, ya que pueden causar deslumbramientos.

 

Por: Carolina Proaño Wexman